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Uso potencial de la albúmina sérica del cerdo

Uso potencial de la albúmina sérica del cerdo

El desangrado de un cerdo para obtener una canal de 95kg,rindeentre3y4L de sangre, un subproducto de alto valor biológico que, cuando se descarga con las aguas residuales de la planta de sacri cio, constituye un problema de contaminación. Por ello es necesario buscar alternativas para su aprovechamiento. Entre las más utilizadas se encuentran la producción de harina de sangre y de plasma deshidratado. La harina puede aplicarse como fertilizante o alimento para ganado, aunque el proceso mediante el cual se produce, disminuye la digestibilidad de las proteínas que contiene y promueve el enranciamiento. 

El plasma se obtiene separando el paquete celular mediante centrifugación. 

Debido a que la sangre coagula rápidamente (entre 3 y 10 minutos, dependiendo de la temperatura), en el momento que se obtiene y antes de la centrifugación, debe añadirse un anticoagulante como el citrato trisódico [Na3 (C3H5O (COO)3] en proporción de 2%. En la práctica, para el caso de los cerdos, se añaden 100 mL de citrato trisódico al 20%, por cada animal que será sacri cado. Después de la centrifugación el plasma debe concentrarse, siendo la deshidratación, la técnica más utilizada para tal propósito. 

El producto obtenido es rico en proteínas con alto valor nutritivo, además contiene anticuerpos o inmunoglobulinas que le con eren protección al cerdo recién destetado. 

Otra posibilidad de destino de la sangre es fraccionar el suero sanguíneo para aislar proteínas de interés como la albúmina y las inmunoglobulinas. 

El aislamiento puede realizarse separando las proteínas por precipitación alcohólica o por métodos cromatográ cos. El método cromatográfico desarrollado por Vázquez-Moreno y colaboradores, permite separar a la albúmina sérica porcina en un solo paso. 

La albúmina sérica es la proteína más abundante de la sangre, se sintetiza en el hígado y entre sus principales funciones se encuentran las de mantener la presión osmótica y la de transportar moléculas orgánicas endógenas (hormonas, ácidos grasos, vitaminas) o exógenas (antibióticos y otros medicamentos), así como minerales, a través de la sangre. Este transporte es reversible y se realiza mediante interacciones químicas entre la albúmina y las otras moléculas. Es decir, la albúmina puede captar y posteriormente liberar a la molécula que transporta, cuando llega a su destino. Esta característica hace que la albúmina sérica pueda tener aplicaciones clínicas importantes. Por ejemplo, con la albúmina sérica de origen bovino, se encapsulan medicamentos anticancerígenos para ser liberados en el organismo de manera controlada. 

En el Laboratorio de Bioquímica de Proteínas y Glicanos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, en Sonora, México, se estudia el aislamiento de la albúmina sérica porcina, para encapsular antibióticos que controlen el crecimiento expresa a la mbria F4 (K88), la cual es uno de los agentes etiológicos que causa diarreas en los cerdos recién destetados. Esta mbria es una proteína que permite la unión de la ETEC F4, al intestino de los lechones. 

La mbria se une a carbohidratos que se localizan en la superficie de las células del intestino del cerdito iniciando la infección. En el Laboratorio de Bioquímica de Proteínas y Glicanos se modi ca a la albúmina con azúcares similares a los que la fimbria reconoce, estableciendo enlaces químicos. 

Esta nueva molécula se denomina neoglicano. Los neoglicanos sintetizados en el laboratorio se usan como matriz o cobertura, para encapsular antibióticos dirigidos específicamente a la bacteria patogénica que causa la diarrea. Es decir, primero se aísla la albúmina de la sangre de cerdo, luego se modifica químicamente añadiéndole diferentes carbohidratos; se hacen pruebas de unión a la mbria F4 de la bacteria, utilizando ensayos similares a los de ELISA y observando en microscopios especiales. Posteriormente, los neoglicanos que resulten más efectivos se usan para encapsular a un antibiótico determinado, y se estudia la unión de la cápsula a la bacteria y la liberación del antibiótico. El proceso completo se esquematiza en la figura 1. Primero, se observa como la bacteria se une a la célula del intestino del lechón, luego, la estrategia que estamos estudiando para impedir esta unión y a la vez, dirigir el antibiótico especí camente hacia el patógeno que se quiere combatir. 

Con esta estrategia se pretende lograr, además del aprovechamiento de la sangre, un uso más racional de los antibióticos. Es importante recordar que cuando suministramos un antibiótico a un organismo vivo (humano, animal), no todo el medicamento se dirige hacia el sitio de la infección, sino que puede distribuirse a otras partes del organismo. 

Por lo tanto, hay que suministrar una dosis mayor a la que se utilizaría en el caso en que el antibiótico fuera especí camente dirigido. Además, humanos y animales desechamos una parte del medicamento que circula en nuestra sangre, utilizando sus sistemas de aclaramiento por ejemplo, los riñones. 

Es por ello que hay que seguir suministrando antibiótico regularmente hasta que cede la infección. Este antibiótico desechado en cantidades pequeñas a través de la orina, constituye un residuo que puede contaminar suelos y aguas, llegando, tanto a microorganismos que a la larga pueden adquirir resistencia a dicho antibiótico, o al humano a través del agua. 

Entre los carbohidratos que se están probando para modi car a la albúmina porcina se encuentran la lactosa, los galactooligosacáridos y carbohidratos obtenidos a partir de la quitina. 

El objetivo es utilizar fuentes naturales y evitar síntesis químicas que sean muy costosas. En la figura 2 se observa que el neoglicano que se une mejor a la bacteria es la lactosa. Por el momento se continua con la búsqueda de otras fuentes de carbohidratos y se realizan estudios de competencia, entre células intestinales extraídas del lechón y las cápsulas para determinar en qué porcentaje pueden inhibir la adhesión de la bacteria al intestino. SP 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Gabriela Ramos Clamont, Luz Vázquez Moreno 

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Síntesis Porcina - 2018. Editorial Agrosíntesis