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La España vacía lucha para no llenarse de macrogranjas de cerdos

La España vacía lucha para no llenarse de macrogranjas de cerdos

La España vacía está llenándose de macrogranjas industriales. Zonas despobladas cuyo futuro es tan negro como el maloliente purín de los cerdos que empieza a llegarles como aparentemente único desarrollo posible.

Y lo peor parece estar por venir. Guadalajara, Cuenca, Albacete, Zamora, Soria están en el punto de mira de una industria cárnica cada día más deslocalizada, insostenible, insensible y artificial. 

En Guadalajara

La Junta de Castilla-La Mancha acaba de dar luz verde a la instalación de una macrogranja de 2.000 cerdas de cría en el municipio de Luzón (Guadalajara), en un espacio protegido por Europa como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de las Parameras de Maranchón, la Hoz del Mesa y Sierra de Aragoncillo. De nada ha servido la protesta de la población local, encabezada por la asociación Stop Macrogranjas Comarca de Molina. Todo lo contrario.

Este proyecto se considera pistoletazo de salida para otros muchos de la industria cárnica española que esperan poder instalarse en esta comarca cercana a Madrid. En la lista están previstas otras macrogranjas en Castellar de la Muela, Tordelpalo, Poveda de la Sierra, Riofrío del Llano, Querencia, Brihuega o Cincovillas.

En Cuenca

En Priego, localidad de la Alcarria conquense, está en proyecto levantar una tercera granja de 6.180 cabezas de porcino que elevará a 20.000 el número de cerdos que se crían en ese pueblo, según ha informado la asociación ‘Pueblos vivos Cuenca’. En apenas medio año los vecinos ya se han manifestado dos veces. Consideran que el ecoturismo es más rentable y apetecible que producir carne barata.

También en Cuenca, en Villar de Cañas, localidad destinada a acoger el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Residuos Nucleares, se acaba de solicitar licencia municipal para construir una granja porcina de 2.000 cabezas. Mientras la asociación ‘Stop Macrogranjas Pueblos Vivos‘ pide que se deniegue el permiso, el alcalde (que tiene a su vez una granja de este tipo) defiende que es una solicitud totalmente legal y beneficiosa para el pueblo.

‘Stop Macrogranjas Pueblos Vivos’ sostiene que esa licencia está ligada a la expansión de la cárnica Incarlopsa, que quiere alcanzar 2 millones de cerdos en la comarca y, por ello, están surgiendo grandes granjas en localidades cercanas a Tarancón como Belinchón, Almendros, Saelices o ahora Villar de Cañas.

En Albacete

La plataforma ‘No a la macrogranja en Pozuelo y Argamasón‘, creada por los vecinos de estos municipios albaceteños, ha conseguido más de 4.600 firmas a través de change.org para impedir que se construyan 51 naves con capacidad para 140.000 cerdos, que podrían generar 550.000 lechones al año. Frente al proyecto cárnico presentado por el grupo Cefusa-ElPozo, los locales se temen que la contaminación y malos olores “harán de nuestros pueblos lugares inhabitables, abocándolos a la despoblación”.

En Alpera (municipio de la provincia de Albacete) y Ayora (municipio de la provincia de Valencia) hay una creciente preocupación ante la posible instalación de cuatro macrogranjas porcinas. Ya llevan recogidas más 2.400 firmas en contra.

En Zamora

En Cerecinos de Campos (Zamora) los vecinos están igualmente soliviantados. Han recogido 1.500 firmas pues, explican,

“queremos seguir viviendo en nuestro pueblo, sin sufrir la contaminación que una granja de más de 3.400 cerdas y 77.000 lechones/año, inevitablemente va a generar en el aire, el agua y la tierra. Proyecto de la empresa Innovaporc S.L. que, sin ningún tipo de permiso ni licencia municipal, ya ha empezado con las obras de construcción”.

Carne barata y dolorosa

El impacto de las macrogranjas es descomunal. Contaminación de purines en tierras y acuíferos, gran consumo de agua, alimentación ambientalmente insostenible a base de piensos provenientes de países lejanos y elaborados con variedades transgénicas, escasa mano de obra mal pagada y, especialmente, inmenso sufrimiento animal como quedó evidenciado en el programa de Jordi Évole.

Pero todo parece justificarse ante la obtención de carne de cerdo barata, esa que se consume en todas partes y a todas horas: embutidos, barbacoas, segundos platos, tapas y pinchos, jamón ¿del bueno? Y es que España es un país de cerdos.

Mi opinión personal es que con la carne de cerdo reaccionamos igual que con el contenedor de basura. Todo el mundo quiere tenerla pero nadie enfrente de su casa. Los de la España vacía y despoblada tampoco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: 20minutos.com.es

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