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Métodos para implementar la política del buen vecino en las granjas porcinas

Métodos para implementar la política del buen vecino en las granjas porcinas

La bioseguridad se define como el conjunto de acciones que se implementan en una explotación para que los cerdos estén libres de enfermedades, que sus productos y subproductos sean inocuos para los humanos y otros animales, y que no afecte la ecología de la región, ni a los humanos que la habitan. En la década de los 60s y 70s la bioseguridad se limitaba a tener la granja cerrada, y el personal o visitantes cambiarse el overol y las botas para entrar, sin embargo se permitía que los vehículos entraran a las instalaciones, y en un mismo día el veterinario visitaba varias granjas. El incremento del tamaño de las granjas, la necesidad de mantener a los animales libres de enfermedades, que los productos y subproductos de los animales sean inocuos y que la explotación no afecte el entorno, han hecho que se implementen de manera integral las medidas de bioseguridad en las empresas. Se ha hecho énfasis en que en cada granja se elaboren manuales de buenas prácticas, donde se definen todas las prácticas estratégicas para que se tenga implementada la bioseguridad en la granja.

Generalmente existen una gran cantidad de manuales que ayudan a implementar la bioseguridad en las granjas porcícolas. Se debe tener en cuenta que la bioseguridad es un concepto regional y por lo tanto es muy importante para la empresa implementar una política del buen vecino. Si el dueño y el personal de la empresa se relacionan amigablemente con el entorno la protección contra agentes externos será mucho mayor.

El objetivo de este trabajo es presentar algunos de los métodos que se han sugerido y experiencias que se han tenido en México cuando no se ha cuidado este aspecto. Al final se presentan algunas de las prácticas estratégicas que se pueden llevar a cabo.

Los porcicultores están sujetos a diversas clases de presiones para llevar a cabo su actividad. Por ejemplo, es común de que la gente que vive cerca de la granja, se queje de olores, suciedad, moscas, ratas, etc. Esto es debido a que muchas granjas fueron establecidas lejos de las comunidades, pero el crecimiento de la población y la urbanización hicieron que con el tiempo se encontraran rodeadas por comunidades. También tienen presión por parte de las autoridades, que exigen cumplir con una gran cantidad de reglamentos gubernamentales y municipales para proteger el medio ambiente. Actualmente existen los grupos de derechos de los animales así como los consumidores que piden buen trato a los animales y que se cumplan las normas de la inocuidad alimentaria.

Otro tipo de presión que tienen los porcicultores es que deben interactuar con los productores vecinos para resolver los problemas y tratar de implementar la bioseguridad en el ámbito regional y no sólo de una empresa. Deben estar concientes que si se mejora el estado sanitario de la zona, todos saldrán beneficiados (Baarsch R. 2003; Klages 2003; Vaillancourt 2005).).

Por todo lo anterior es importante para la bioseguridad de la piara y la región, que los productores cultiven las buenas relaciones entre ellos y con la comunidad en donde se encuentra su empresa.

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